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domingo, 8 de mayo de 2011

Amnesia Post Mortem


19 de mayo de 2011
Cris:
¿Sigues interesada en escribir una historia sobre manicomios? He encontrado en la feria documentación sobre loqueros de mediados del siglo pasado. Es el caso de una paciente en particular, bueno, todo lo que se encontró sobre ella. Como hay muchos huecos, puedes ir escribiendo lo que tú creas que pasó y decir que los fragmentos son tuyos. ¿Sí? Pero el diez que te den lo tendrás que compartir conmigo, je je.
De todas formas, no entiendo por qué te interesas por cosas tan dramáticas.
Un beso, Papá
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Cris sonrió feliz. Qué suerte tenia de que su padre fuese biógrafo. La verdad es que no sabía muy bien de que escribir para el instituto, y después de un par de películas, ya sabía que quería presentar al concurso. Y con documentación... casi le podía perdonar a su padre que la hubiera dejado con su madrastra dos semanas mientras él se iba a Francia.
Al cabo de cinco días, el correo urgente dejó en su buzón un parte médico, dos telegramas, tres entradas de un diario, unos cuantos nombres y muchos escalofríos A los cinco días, cuando el señor Pérez llegó a casa de madrugada, se encontró en el escritorio de Cris una historia triste y fantástica, un collage literario; una biografía hecha de retales. Con una sonrisa que se le fue borrando, empezó a leerlo:
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23 de noviembre de 1947
Es frío. El frío que se siente al tocar un espejo. El frío taimado que se te cala en los huesos cuando un presentimiento aparece de repente para anunciar algo terrible. Ese frío que no deja dormir, que no deja vivir, que sencillamente no me deja. Es un intruso en mis entrañas, una avispa en mis neuronas, clavándome una pregunta en la mente: “¿Qué te ocurre?”. No lo sé. Es un secreto que quizás me lleve a la tumba, pero que aun no conozco... aunque baile por mis nervios con tacto de hielo. No sé que hago aquí. No sé quién es toda esta gente que me dice que me he dado un golpe y que mi nombre es Hellene Naiss, que vivo en Lyon y que mis padres están muy preocupados. Parece como si fuera el mundo el que se ha olvidado de mí, y no al revés. Mi nombre es Elvira Ayreis. Soy huérfana y tengo una hermana a mi cargo, Cova, a la que quiero más que a nada en el mundo. Vivo en Oviedo. Nací en 1880. Tengo 20 años. No entiendo por qué esta agenda tiene esta fecha tan extraña. Pero por si acaso, les voy a seguir la corriente a todos aquellos que me dicen que no, que la caída de la “moto” (sea lo que sea eso) me ha afectado.
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Parte médico de: Hellene Naiss
Cuadro clínico: La paciente muestra síntomas completamente anormales. Tras una severa caída de un vehículo motorizado a gran velocidad y posterior impacto contra un muro, Naiss sufrió una parada cardiaca de más de 30 segundos, para después volver a respirar. Este hecho aislado sería ya de por sí extraño, si no imposible. La enferma no sólo aún vive, si no que se recuperó de sus heridas con sorprendente velocidad, sin dejar cicatrices y alterándose le el rostro de tal forma que ahora es irreconocible, como si de otra persona se tratara. Despertó del coma en el que se hallaba sumida desde el accidente, para darnos otra sorpresa: Hellene Naiss no sólo ha olvidado toda su vida sino que habla ahora un idioma que ella desconocía (castellano) y está convencida de ser otra persona. Presenta también un sorprendente trastorno que hemos denominado “pseudo amnesia cíclica”, consistente en el olvido periódico de la vida que Naiss ha inventado. Durate 48 horas se sumerge en un profundo coma, para despertar siempre gritando en español.
Internada en el psiquiátrico de: Sant Jacques D'Occitane
Nota: Debido al interés que ha generado el caso, la licenciada Claire Nuage se acomodará en Sant Jacques con el fin de poder estudiar detenidamente a Naiss como motivo de su tesis.
Firmado, Jean-Paul Marceux
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-Hola, soy Clai..Clara -Se presentó la estudiante, poniendo cuidado de pronunciar su nombre a la española- ¿Eres nueva en... la pensión?
-Pues sí. -Hellene sonrió con amabilidad- Soy Elvira, encantada. La verdad es que ya no me esperaba encontrarme a ninguna española por aquí. -Claire dio gracias al cielo porque se hubieran acordado de ella y de que su madre era catalana cuando se decidió a quien mandar a vigilar a la enferma- .
-Claro, estamos en Francia.
-¿Sí? Que extraño, no recuerdo nada de eso... claro que parece que haya olvidado muchas cosas...
Hellene frunció el ceño mientras pensaba, y Claire la dejó sola.
25 de abril de 1948
Me está yendo mejor. Ya he hecho unas amiga. Además, voy recordando más y más cosas. De todos modos, tengo que irme cuanto antes. Estoy muy preocupada por Cova. Estaba internada en el hospital por tuberculosis, y no sé quien estará pagándole las medicinas. A lo mejor nuestros tíos nos han encontrado por fin y son ellos quienes pagan su tratamiento y esta pensión. No lo sé, pero me iré lo más rápido posible.
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Telegrama al Dr Marceux de Claire Nuage
30 de Abril
La enferma esta histérica. Habla mucho de su hermana. Presenta ansiedad. Me ha asegurado que huirá.


Telegrama a la Srta Nuage del Dr. Marceux:
2 de Mayo
Sé que Naiss ha escapado de Sant Jacques. Síguela. Infórmame de su estado en cuanto puedas.

Claire obedeció. Teniendo acceso como tenía a las entrevistas que le habían hecho a Hellene, sabía que su primer destino sería la ciudad de Oviedo, así que en lugar de seguirla, simplemente tomó el tren más rápido a Cataluña, y de ahí la ciudad.
c¿Qué estoy haciendo?»-Empezó a pensar- «¿Qué hago persiguiendo a una loca fugitiva, dejando que el Dr. Marceux me interne en un loquero? Según él para mi tesis, su segunda más bien, por cómo me está dirigiendo. Está tan obsesionado con este caso, que hasta me ha dejado de mirar con el desprecio de costumbre por ser mujer con el que me miraba. Pero aún así... Aunque nadie me hubiera pagado el viaje ni la estancia, yo seguiría a Hellene de todas formas. Primero, porque la pobrecilla es muy frágil, y en el fondo me da pena. Pero además... lo haría por demostrarle al Doctor que aunque me escogiera para estudiar a Naiss como excusa para hacerlo él, valgo más de lo que cree, y voy a demostrarle a él y al resto del hospital de que pasta estoy hecha, sea hija de una inmigrante o no.
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Claire se quedó un par de días en Oviedo, sin saber muy bien adonde ir. No tenía sentido buscar en el censo a Elvira o a Covadonga Ayreis, dado a que nunca habían existido. Sencillamente avisaría a las autoridades para que la informaran si veían a alguien que coincidiera con la descripción que había dado de Hellene. De todos modos... Claire no terminaba de estar segura sobre esto. No era racional pero... tenía una intuición respecto a si habían existido o no. Diciéndose que sólo iba a dar un paseo, la joven se dirigió al Cementerio de San Salvador, el más antiguo de Oviedo. Abierto en 1885, si de verdad había existido Cova, debía estar enterrada allí. Por eso. Claire no se sorprendió demasiado cuando encontró a Hellene desmayada en la zona más antigua del cementerio. Su diario estaba junto a ella, apoyado en la lápida que rezaba:
Covadonga Ayreis Fernández, huérfana de padre y madre, fallecida en 1890 a la edad de 15 inviernos. Sus desconsolados tíos Marcos Gutiérrez e Isabel Ayreis ruegan una oración por su alma.
Completamente alucinada, Claire hojeó el diario hasta la última entrada. No se preguntó como había podido llegar antes que ella sin dinero ni ayuda, porque ya había visto lo extrañas que llegaban a ser las habilidades de Hellene. La entrada leía:
10 de mayo:
Al final lo he recordado todo. Covadonga murió de tisis en el hospital la misma noche que encontré a tía Isa, quien con su dinero hubiera podido pagarla un tratamiento mejor. Ahora recuerdo cómo se desdibujaba todo, y yo corría y gritaba, y ya nada era como debía ser... Salvo los acantilados del Cantábrico, y mi vuelo hacia las rocas... mis huesos crujiendo... Y como, después de eso, vi luz... y gente... gente llamando a Hellene. ¿Qué pasaría con esa pobre desgraciada, si yo me quedé su vida? No lo quiero saber. No quiero ser un monstruo.

Claire se dio cuenta entonces, horrorizada, de que no oía otra respiración aparte de la suya. Se volvió hacia Elvira, sabiendo bien lo que iba a encontrar. Fría toda ella y su pecho silencioso, perfumada a almendras amargas. A la licenciada Nuage se le escapó una lágrima mientras pensaba como le iba a explicar esto al Dr. Marceux.
Fin
-¿ Qué te parece, papá? -Preguntó Cris a su padre la mañana siguiente- ¿ Está bien? La verdad es que me he inventado mucho, pero es que... se me ocurría así.
-Mira cariño, es una historia muy buena, pero deberías dejar de ver esas películas que ves. Te estás volviendo demasiado macabra.
-Pero...
-No hay peros que valgan, niña -Ladró su madrastra inmediatamente.
**
Esa noche, la policía llamó al señor Pérez para avisarle que su hija había tenido un accidente al caerse de la moto de su novio, y que se encontraba grave. Llegó al hospital pálido y nervioso, y tras oír que a Cris se le había parado el corazón durante unos momentos, una sospecha se adueñó de su cabeza. No mencionaron su recuperación milagrosa ni los cambios en su aspecto, pero no hizo falta. Su hija se acababa de despertar de un coma, le dijeron, y podía verla. Lucas Pérez fue, a la cabecera de su hija, quién no mostraba cicatrices, quién estaba irreconocible, quién no daba muestras de reconocerle. Y no susurró en su oído el nombre que él le había puesto, sino:
-¿ Señorita Ayreis?
Y a pesar del dolor que sintió, no le sorprendió lo más mínimo que ella respondiera alarmada:
-¿Cómo sabe mi nombre?

martes, 30 de noviembre de 2010

La muñeca de trapo

Me conoces y me quisiste. Sigo aquí, ¿Sabes? En la misma estantería cubierta de polvo en la que me dejaste cuando creíste madurar, o cuando te regalaron algo mejor que una muñeca rota y vieja con ojos de botón.
Alguna muñeca rubia que canta o que duerme, más cara y exclusiva que la muñeca heredada de una hermana mayor o desenvuelta el día de Navidad de hace ya muchos años... Cuando aún eras una niña capaz de jugar con muñecas, antes de que crecieses y me desterraras al desván para hacer hueco a maquillajes y a vestidos.
Y te olvidas de mí. me olvidas mientras yo crío polvo sumida en la desesperación, en la amargura del recuerdo de unos años que pasaron muy rápido y no volverán. pero todo esto pasa sólo por mi cabeza, y tú nada sabes, y sigues regalando más y más muñecas a tus hijas, dándoles mi destino y haciéndolas hermanas mías.
Mujer que una vez fuiste mi ama y mi mamita, deja de regalar muñecas que después serán trastos. No te molestes en darme esos abrazos que aún de cuando en cuando me das, llenos de compasión fácil, rescatándome del olvido unos segundos y prometiéndome zurcir los jirones de mi falda para devolverme a mi exilio en la estantería.
A veces parece que a las muñecas de ojos de botón sólo se nos descosen los vestidos, pero ya todas tenemos los corazones deshilachados.

martes, 10 de agosto de 2010

La Historia de la Gloria Maldita

Perdón por no publicar antes. He estado peleándome con el ordenador estos días.

-¡Cuéntame un cuento!- Pidió Julia a su hermana mayor- Vale, serás gótica y las góticas no cuentan cuentos, pero tú conoces muchos. ¡Porfa! Que tenga muerte y sangre, pero cuéntamelo.

-Hasta que no lo cuente no me vas a dejar en paz, ¿no?

-No.

La hermana mayor de Julia, Isabel, suspiró profundamente. Mejor que hiciera caso a la niña y así se callaba.

-Vale... Pero tú lo has pedido. Va a tener muerte, y no habrá final feliz.

-¡Genial!

-Pues aquí tienes el cuento de la Gloria Maldita:

“Antes del nacimiento de su hijo, Dios marcó a una de sus criaturas para que le sirviera, y como tenía muy claro el futuro de la humana, marcó con una cruz su ojos verdes.

Pasaron los años, y Dios previó la educación de su criatura. La hizo sentir la mas alta felicidad de niña, para después arrojarla a la desesperación de sentirse diferente.”

- ¡Hey, como tu!-Interrumpió Julia

-¿Me comparas con un ángel? Vale, soy diferente a los demás, pero tampoco tanto. Ahora, ¿Puedo seguir, sil vous plait?

“Sus padres no entendían sus ideas del mundo. Sus amigas no podían ver sus ideales del amor. Y se fue sintiendo más y más triste, y más sola. El ángel decidió acabar con su vida. Dejo su pueblo, un castro en los montes del Norte de España, y se ofreció a las lamias, demonios antropófagos, con la idea de que si la mataban a ella, las lamias respetarían la vida de otra persona. Como ves era bastante idealista. Pero las lamias no la pudieron matar. Cuando trataron de morderla, largas alas la crecieron en la espalda. Al fin y al cabo Dios la había elegido como servidora suya, y ahora que se enfrentaba al mal su naturaleza más alta salía a relucir. Sin embargo, las alas se volvieron negras cuando eran mordidas por los demonios. Asustada, la chica deseó que los demonios se marcharan y se encontró a solas en el bosque.

Dios sonrío. Por fin la educación de su agente era completa. Su ocupación requería tener esa alma romántica y sacrificada que no se encuentra a diario, y también la tristeza que impedía tener grandes sueños:

Su ángel debía encargarse de llevar esas almas, normalmente atormentadas, de aquellos a los que llamamos artistas. La forma de diferenciarlos era cruel y eficaz: El ángel debía llevarse a aquellos humanos a los que ella amara desesperadamente. Tenía que amarles, y maldecirlos a ellos, a sí misma por amarles y a aquel que le encomendaba tal tarea, y verles envejecer y morir, y ver su corazón desgarrarse una y otra vez. Sin embargo, su elección traía otra consecuencia: aquellos seres a los que se llevaba eran después recordados durante generaciones como grandes artistas. Se empezó a llamar a si misma “Enviada de la Gloria Maldita.”

-Pero la historia no acaba ahí – Añadió Isabel- “Gloria sufría tanto con cada amor que decidió volver su corazón de piedra. Llevaba cerca de 10 siglos cumpliendo esa tarea cruel, a si que es normal que deseara ser fuerte. Durante 4 siglos lo consiguió. Era un tanto cabezota.

Pero llego el día en que, paseando por Irlanda, en lo que nosotros llamamos Renacimiento, conoció a cierto noble. Pelo del color del fuego, ojos negro, piel clara. Una mirada inteligente y sonadora. Pero apenas la vio su rostro cambio rápidamente, como si ocultara una emoción profunda. Se acerco a ella con elegancia, y la saludo con gallardía, pero le coloco rápidamente un collar de plata al cuello.”

-¿Y que? Estaría siendo elegante.

- ¿Qué te he dicho de la plata, Ju? Te protege contra el mal, por eso siempre llevo plata al cuello, y por eso te digo a ti que lleves plata. Según la mitología, mientras lleves eso, sal y no le digas tu nombre a los feéricos no te pueden hacer nada. A lo que iba: “El metal absorbió el veneno de las lamias, absorbió la pena y la tristeza, y lo transformó en un grito de dolor, y volvió sus alas, otra vez blancas, pequeñas y delicadas. Al parecer este noble, cuyo nombre no recuerdo, había oído hablar del ángel sufriente y, tan romántico como ella, quiso aliviar su dolor. La devolvió a su condición de humana, como si todo hubiera sido una pesadilla. No puedo recordar el nombre, pero el hombre y Gloria se casaron y tuvieron un niño, al que pusieron un nombre muy raro, algo asi como trebol. La vida de Gloria ya no era triste, y su marido era el hombre al que más había amado en toda su vida.”

“Pero Dios siguió requiriendo los servicios de su agente. Apenas un año después de que la chica, ahora mujer, hubiera dejado atrás su vida de muertes, Dios volvió a buscarla, matando el mismo a aquel que la había liberado ante sus ojos. El dolor que sintió en ese momento fue tan grande que sus alas crecieron más de lo que había crecido en 14 siglos. Su niño se salvó. El espíritu que en Irlanda llaman Morrigan, conocida como la Diosa de la muerte y de los Cuervos, tomo al niño antes de que el Altísimo recuperara a su ángel caído y alzado. Creo recordar que le cambió el nombre del niño por algo así como Fitheach, cuervo en gaélico. Le quiso como a un hijo.

El niño murió en lo que ahora es Alemania 20 años después, en condiciones extrañas.”

“El ángel no volvió a dejar su tarea nunca más, pero no volvió a amar a nadie del modo en el que amo al que una vez fue su marido. Por haberle querido más que a nadie, debería ser el más conocido de los hombres, pero Dios castigo su osadía condenándole al olvido. Sin embargo, todos sus descendientes se distinguían y se distinguirán de la masa humana, como corresponde a los hijos de un ángel.”


- ¿Isa?

-¿Sí?

-Lo de los cuentos de antes de dormir no es lo tuyo.

jueves, 29 de julio de 2010

La Historia de Nixe

Tenía una sonrisa cautivadora.
Sus ojos ambarinos, su piel de alabastro y su cabello rubio, prácticamente blanco la volvían casi divina.
Nixe*, la ninfa del río, sabía usar sus atributos.
Nunca logró pasar hombre por su puente.
Ellos, rudas bestias, que, como los feéricos recordaban con asco, eran casi primates, no podían sino perder la razón por esa delicada criatura sentada en las afiladas rocas que precedían su puente. Todos intentaban salvarla. Nixe no lo veía mal “Bueno, que la comida venga a mí es mucho más práctico que ir tras ella.”
Ágil, más ligera que una pluma, la dueña del río bailaba sobre el agua. Todos los feéricos sabían que el río era suyo, el río y apenas una pequeña pradera que se convertía en vado las tardes lluviosas. Por suerte, sólo crecía allí un arbol que ninguna dríade se atrevía a reclamar.
“Estúpidas. Encadenadas a su árbol, su único amor, y protectoras de los humanos. Cuidarles, curarles, mimarles, ¿Para qué? Es mucho más divertido ataerles a su fin, y agarrarles la mano mientras expiran, como haría una novia fiel, y devorar esa esencia pálida, libre y neblinosa, que a simple vista sólo se ve en los ojos de esas bestias. Sus exquisitas almas.”
Las dríades veían a Nixe del mismo modo que ella las veía: sin respeto ni moral, la consideraban. Tampoco es que a la Muerte del Río le importara mucho. Su vida era tan apacible como el curso de su río.
Sólo había una criatura capaz de comparase con Nixe.
Piel de caramelo, ojos de azabache, cabellera de caoba. La elemental* de tierra, Toacra, tan libre y solitaria como Nixe, tan dulce como la ninfa mortal.
Pero era una adversaria digna. En su eterna lucha, Nixe reconocía que Toacra, a pesar de quitarle la comida de las manos, era valiente y fuerte. Solía proteger de la ninfa a esos primates bobos, pero al menos no tenía reparos en aceptar los tributos de sangre que la ofrecían.
La última gran batalla entre el espíritu acuático y la elfa ocurrió en esa época que los milesios llaman Renacimiento, cuando los humanos empezaron a viajar, a sacudirse parte de su ignorancia. O tal vez su precaución.
***
Todos los habitantes de la Selva Negra conocían la fama del puente de Nixe, pero siempre alguien lo intentaba cruzar con tal de ahorrarse camino. En realidad, todo el bosque estaba encantado, pero los milesios despreciaban el riesgo de encontrarse con pookas, kelpies o duendes*.
Uno de aquellos milesios, sin embargo, era especial. Conocía la existencia de los feéricos y traía un mensaje de las cortes Seelies irlandesas para Toacra. A pesar de sus conocimientos, era lo suficiente estúpido o atrevido, según como se mire, para atajar por el Puente de Nixe.
La ninfa lo vió. Vio su porte, su decisión, y tambien los colgantes de plata que lo protegían de su mordisco. Pero no de su canto.
Salió de su refugio atraviada con una túnica de agua y se dispuso a cortarle el paso.
Era sólo un humano. No debía interesarla. Pero no le podía cazar. De hecho no se podía acercar a el. Eso era nuevo. Y atractivo.
-¡Alto! Se quién eres, diablo.- Proclamó con seguridad el milesio- Si te crees que vas a conseguir algo, estas equivocada, Muerte del Río.
-Sólo quiero conversar. No hay muchos milesios que saben defenderse de mí. Por tu porte y tus adornos veo que te has criado entre feéricos, Seelie, si no me equivoco.¿No te apetece hablar conmigo, sabiendo que soy el mayor peligro de estos bosques?
Vale, ERA peligrosa. Pero tenía razon. Era la más poderosa de los habitantes del bosque, y ahora no le podía atacar. Ademas, la idea de hablar con la Muerte del Río era muy interesante.
Conversaron. La gran asesina, Nixe, sintió compasión por el milesio que de nino fue raptado por los Seelie. Fue la primera y única vez que la ninfa decidió no dañar a un humano. Groí, criado entre espíritus calmados y pacíficos, mensajero de Toacra, no pudo sino sorprenderse de la manera de pensar de aquella a la que se consideraba la muerte.
Y ambos se alegraron del encuentro.
A pesar de la distancia entre ellos, había electricidad en el aire, entre los movimientos danzantes de Nixe y las preguntas de Groí.
Toacra estaba furiosa. Según las Leyes, durante esta luna no podría acercarse hasta Groí, a no ser que Nixe lo permitiera. Ni hasta que ese estúpido humano decidiera marcharse.
Groí, en cualquier caso, no se preocupaba. Había vivido lo suficiente con feéricos como para saber que su paciencia era tan larga como su vida.
No sabía del odio entre Toacra y Nixe.
Nixe disfrutó de la compañía. Dejó de cazar, y empezo a sentir que su compasión aumentaba, y que ya no sentía esa angustia continua en el pecho que siempre que cazaba la sobrevenía.
Los encuentros entre el milesio y el espíritu duraron una luna.
Una noche antes de que expirara el plazo, Toacra explotó de rabia, y todos los árboles perdieron las hojas de terror.
¿Qué se había creído ese humano? Esperaba un mensaje ¡Y se atrevía a retrasarlo, para estar con la odiosa Nixe! No podía permitirlo. Toacra suplicó a todos los árboles su ayuda, y su permiso para cruzar el bosque hasta los dominios de la ninfa. Los árboles pidieron 100 años de su vida. Toacra aceptó.
***
-¿Sabes, Nixe? Se que eres una asesina, y que estas hambrienta, pero no puedo seguir viviendo con la idea de que no me mates por llevar un collar. No soy un cobarde, y no podría vivir protegido toda la vida.
La Muerte del Río miró pensativa las joyas que Groí se quitaba. Pensativa y con una sonrisa traviesa, se acercó bailando sobre el agua al milesio.
-¿Como sabes que sin ellas no te mataria? Efectivamente, estoy hambrienta y ya nada me impide hacerte daño... Pero preferiría darte un beso.
En medio de ese beso imposible los encontró Toacra.
-¿Qué es esto, Nixe? ¿No matas humanos? Ahora no solo te has ablandado, sino que encima usurpas lo que no es tuyo. ¡Devuelveme mi lacayo!
-Él es libre, lo sabes. Si elige mi companía respeta su decisión.
Toara vió los reflejos de plata en el suelo. Indefenso en medio de una batalla entre feericas, ¿eh? Si no podía tener ella a Groí, tampoco sería de Nixe.
Las rocas y la arena del bosque contra la carne de un humano. Ni siquiera el espíritu de agua podía protegerle.
Pero Toacra subestimó el amor de Nixe. A costa de sus propias fuerzas, la ninfa rescató el alma de Groí en lugar de dejar que se despedazara con el cuerpo. Sin embargo, el espíritu de un hombre no puede vivir sin un cuerpo, por lo que se apagó como una vela en la lluvia.
Toacra se había cobrado una vida humana, y era fuerte, mientras que Nixe no había probado la sangre en un mes, y estaba intentando proteger lo poco que le quedaba de su único amigo. La Hija de la Tierra decidió disfrutar la oportunidad.
Pidió a los árboles que con sus raíces rompieran las rocas que eran la casa de su adversaria. La ninfa usó los pedazos de rocas que saltaban para ayudarse a cavar una tumba.
Toacra uso su poder para envenenar el río de Nixe con hierro y sal, hasta que todos los sirvientes del hada, todos los peces y todas las algas, murieron. Aun así, Nixe sólo les dedicó un pensamiento, y consiguió acabar la tumba, donde dejó esa alma muerta que tanto había querido.
-¿Qué, Muerte del Río, no luchas? ¿Tanto te apena una pérdida, tu que has segado tantas vidas? -Gritó Toacra- Pues para que nunca nadie vuelva a pasar por lo que tu pasas ahora, yo suplico a los árboles que llenen tu río de Semillas del sueño, para que todo el que se acerque que caiga dormido, y a las hiedras que te aten eternamente, y que te tienten recordándote el sabor de las almas, esas que no volverás a provar.
-Tu me hablas pensando que eres honorable, Toacra, pero aún no es medianoche, y has roto Las Leyes llegando hoy. Exijo que a cambio, respetes el descanso de aquel al que tu llamabas lacayo y yo querido, y que en honor de la muerte de Groí, me dejes volver aquí una vez cada mil años a bailar otra vez sobre mi río.
-Sea.
Y las hiedras del bosque agarraron a Nixe, y se la llevaron a los confines del mismo, para que siempre pudiera oler , oír y sentir a aquellos humanos que nunca tendría. Sin embargo, a pesar de las pocas amistades que cultivó Nixe, los habitantes de la Selva Negra no olvidaron como Toacra se ensañó con un milesio, y como Nixe se sacrificó por su eterno descanso.

***
Toacra cumplió su promesa, y las hiedras dejaron salir a Nixe una sola hora mil años después. Pero esa es otra historia.
fin
*En esta historia se usan términos de la mitología céltica y alemana. Una nixe es una sirena de río, con piernas de mujer en lugar de cola. Los elementales son representaciones de los elementos, y suelen ser benignos. Los pookas y los kelpies son seres que adoptaban la forma de caballos o burros para extraviar o matar a los humanos que viajaban de noche. El término milesio es el usado en la mitología celta para definir a los seres humanos. Finalmente, se dice que las hadas irlandesas se agrupaban en clanes dominados por un rey o una reina, las cortes Seelie. Uno de sus pasatiempos era cambiar sus bebes por bebes humanos, haciendo cuidar los suyos a las familias humanas.